La extraña maldición que acompaña Jan Oblak

El portero esloveno ha sido incapaz de adivinar ninguno de los nueve penaltis en dos tandas (Milán’16) frente al Real Madrid. Sólo ha parado uno en cuatro desempates (22 disparos) con el Atlético

GRAF933. YEDA (ARABIA SAUDÍ).- El capitán del Real Madrid, Sergio...

 

Como si aún tuviera presente aquella trágica noche de Milán, Jan Oblak se venció hacia su izquierda en el primer penalti de Dani Carvajal. En San Siro, hace ya cuatro años, fio toda su suerte al lado opuesto y no intuyó ninguna de aquellas penas máximas. En el estadio King Abdullah Sports City de Yeda, tampoco acertó con ninguno de los cuatro disparos (Carvajal, Rodrygo, Modric y Ramos) con los que el Real Madrid les apartó de la que habría sido la tercera Supercopa de España de su historia. «Los penaltis los estudias, los miras, se pueden trabajar, pero al final el jugador que tira decide dónde», argumentaba el meta en los micrófonos de Movistar.

La realidad es que el portero esloveno no ha tenido opción en ninguno de los nueve lanzamientos recibidos entre esas dos decisivas tandas ante el vecino, ambas muy lejos de la capital, donde se le han escapado dos títulos a su equipo. Es más, en las cuatro (Leverkusen, PSV y dos ante el Real Madrid) que ha vivido bajo los palos desde su llegada al Atlético, en el ya lejano verano de 2014, sólo ha podido adivinar uno. Fue al turco Calhanoglu, frente al Bayer Leverkusen (2015), la noche que agarró definitivamente la portería rojiblanca. Un solo acierto (y tres fallos de los rivales) en los 22 tiros recibidos. Una estadística muy diferente a la que tiene desde los 11 metros durante los partidos: ha parado nueve de los 21 que le han señalado a su equipo, incluido aquel célebre en Múnich que sirvió para que el Atlético jugase la final de la Liga de Campeones de 2016.

«Nuestra mala suerte es que ellos han tirado y han marcado. Nosotros, infelizmente, fallamos los dos. Es fútbol. Es una lotería. No tuvimos suficiente suerte para ganar», añadía Oblak, clave para que su equipo lograse derribar al Barcelona en el sprint final de semifinales. Y, también, decisivo para frustrar los intentos del Real Madrid de evitar la prórroga y, después, los penaltis. Desde su portería vio cómo Morata se encaminaba en ese asalto final hacia la portería de Courtois, su antecesor en la portería rojiblanca, y cómo Fede Valverde frustraba esa última ocasión con una entrada que le valió la roja. «No es bonito verlo, pero al final lo ha hecho para que no marcáramos. Decidió así y no tuvimos esa última ocasión para poder ganar», añadió anoche el capitán del Atlético, que tuvo que lucir el brazalete por la ausencia del lesionado Koke. El centrocampista se mordió las uñas en la grada junto a Diego Costa y Lemar, aún convalecientes, que viajaron el mismo domingo para presenciar el choque.

Curiosamente, la tanda arrancó como terminó aquella de Milán. Si entonces Juanfran Torres mandó al poste su disparo, esta vez le tocó a Saúl, que regresó al Atlético en 2014 ganando una Supercopa de España al Real Madrid. «Repasé los lanzadores en el banquillo, Saúl me sorprendió un poquito pero el de Thomas lo tenía claro», argumentaba desde la otra portería el belga Courtois, que conocía a ambos de su etapa como rojiblanco, sobre todo al internacional español.

EL CALENTÓN DE GIMÉNEZ

Álvaro Morata no tuvo ocasión de probar fortuna frente a sus ex. El delantero vivió el epílogo en el centro del campo, con una mano y algo de frío sobre el prominente chichón que sobresalía de su frente. Carvajal le había golpeado involuntariamente con su bota, justo después de la célebre entrada de Valverde. Por eso vivió el desenlace con un considerable dolor de cabeza. Como ante el Barcelona, Morata fue la lanza de su equipo. Incluso contó con un mano a mano con el portero rival, pero se quedó sin marcar ante los que fueron sus compañeros.

Comprar equipaciones de futbol baratas,greatest quality, telas de poliéster de alta calidad seleccionados, tienen muy buena elasticidad cómoda y tenacidad.Comprar camisetas real madrid baratas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *